Dónde está cada oficina, qué documentos llevar y en qué orden hacer las cosas. Luz, agua, coche, escuela, impuestos. Y de dónde viene el pueblo, cuándo son las fiestas, quién pintó aquí. Gratuito, sin publicidad, en cinco idiomas. No es un portal oficial.
Altea desde el puerto: la colina del casco antiguo con la Mare de Déu del Consol sobre la playaFoto: Axel Voigts
Casas encaladas sobre una colina y, por encima, las cúpulas de azulejo azul y blanco de la iglesia Mare de Déu del Consol — la imagen que todo el mundo asocia a Altea es, efectivamente, el casco antiguo.
Altea está en la comarca de la Marina Baixa, entre Benidorm y Calp, con el escarpe de la Serra de Bèrnia a sus espaldas, que la protege del viento del norte y le da un microclima suave. Las playas son de guijarros, no de arena, y el agua, en consecuencia, es muy clara. En lugar de torres hay un límite de altura, una facultad de bellas artes, galerías y un mercado semanal.
Alrededor de un tercio de las personas empadronadas nació en el extranjero (censo de 2019, AVL). Muchas cosas se resuelven en inglés o alemán, pero la administración trabaja en castellano y valenciano, y los plazos, impresos y citas siguen el derecho administrativo español. Para eso está esta página.
El municipio se divide en un núcleo compacto junto al mar y zonas residenciales muy extendidas por las laderas de detrás. Cuál conviene a cada uno suele decidirse por una sola pregunta: con coche o sin él.
El águila bicéfala de sable sobre los cuatro palos de gules de la senyera es el signo más llamativo de Altea: un pájaro habsbúrgico en una costa mediterránea. La tradición lo remonta a 1705, cuando Altea tomó partido por la casa de Austria en la Guerra de Sucesión. No consta ninguna concesión: en el sello municipal de 1876 el águila aparece sola, sin escudo y sin palos.
Del borde del agua a la sierra no hay ni diez kilómetros, pero sí unos 500 metros de desnivel. Ese desnivel explica casi todas las diferencias entre zonas: vistas, accesibilidad y precio.
Junto al aguaEn el puebloEn las laderas y el interior
Junto al agua
Extremo norte, hacia Calp
Cap Negret
Playa de guijarros de origen volcánico, hoteles y restaurantes junto a la N-332. Predominan los apartamentos con vistas al mar.
Más sobre esta zona
El promontorio oscuro que da nombre a la zona fue durante milenios un punto de referencia para quien navegaba esta costa. Más tarde el mismo punto acogió un castillo integrado en el sistema de defensa costera, cuya guarnición debían mantener los pueblos del interior: Tàrbena, Castell de Castells y Callosa. De todo aquello queda poco: la peña fue explotada como cantera y en la Guerra Civil se levantó allí un nido de ametralladoras. La playa de cantos rodados conserva el nombre y la vista.
Galera Baja, creada en 1969, y Galera del Mar forman una sola zona y están consideradas la urbanización más antigua de Altea. Parcelas amplias, jardines ya crecidos y acceso directo al mar; poca densidad y ninguna prisa.
Entre paredes de roca y el puerto deportivo, con calas propias y buen acceso por la AP-7.
Más sobre esta zona
El barranco del Mascarat separa Altea de Calp con un tajo de roca que durante siglos hizo imposible un camino cómodo entre ambas: los carros debían rodear por el peligroso collado de Calp. Sobre esas peñas se alzaba una fortaleza que vigilaba la costa y el Camino Real de Valencia, y de ella viene probablemente el nombre — del árabe askar, soldado. La versión popular prefiere otra explicación: un bandolero enmascarado que asaltaba las diligencias aprovechando lo difícil del paso. Los túneles se excavaron en 1868 y el puente de sillería, de unos sesenta metros de altura, se inauguró en mayo de 1885 tras años de temporales y riadas. Más tarde se añadió el puente metálico del ferrocarril, y a finales de los años sesenta los túneles de la actual N-332. Hoy la zona es sobre todo urbanización y puerto deportivo; el cañón se recorre a pie desde el lecho del barranco.
Parcelas grandes, panorámica de mar y montaña, buen acceso a la AP-7, al puerto deportivo y al golf.
Al pie de la Bèrnia
Altea la Vella
Núcleo propio con oficina administrativa, restaurantes y el club de golf Don Cayo. La AP-7 lo separa de la costa.
Más sobre esta zona
Altea la Vella no es un barrio nuevo sino el origen del municipio: aquí estuvo el antiguo núcleo principal, y en el punto más alto del núcleo se alzaba una torre medieval. Cuando en 1617 se fundó la villa fortificada junto al mar, el viejo núcleo quedó atrás — de ahí el nombre, «la Vieja». Sigue siendo un pueblo con su propia plaza, su iglesia y sus fiestas, a menos de cuatro kilómetros del casco urbano pero separado de la costa por la AP-7. Alrededor se extienden las huertas del Algar, con casas de labranza, pozos y acequias que aún se reconocen.